SER PARAMÉDICO ES UN ORGULLO POR LA SATISFACCIÓN DE PODER AYUDAR A ALGUIEN

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En dos oportunas acciones, un paramédico perteneciente al Escuadrón de Rescate y Urgencias Médicas (ERUM), apoyó en labores de primeros auxilios a una menor de 11 meses con dificultades para respirar y a un hombre con lesiones en la ceja derecha, por caída.

Los hechos ocurrieron cuando Bronson Gabriel Chávez Maldonado, rescatista del ERUM, terminaba su turno al cubrir las marchas que tuvieron lugar en el primer cuadro de la Ciudad. “Antes de bajarme de la motocicleta, escuché por radio que una menor se estaba atragantando, en la ubicación de 5 de Mayo e Isabel la Católica”, mencionó.

Al llegar a dicho punto, Chávez Maldonado atendió el llamado de auxilio del padre de la menor, quien desesperado solicitaba apoyo para reanimar a la pequeña que llevaba poco más de un minuto sin respirar.

“Comencé las maniobras para desobstruir la vía aérea, me percaté que se trataba de un espasmo, la reanimamos con unas palmadas”. En seguida, la niña comenzó a llorar derivado de un espasmo. En ocasiones, los padres no tienen conocimiento para realizar los primeros auxilios, jalan a los pequeños, los abrazan y no aplican correctamente la ayuda prehospitalaria”, argumentó el paramédico.

Al finalizar esta acción, surgió otra emergencia unos metros adelante, en el Templo de San Felipe Neri. En ese lugar, relató el paramédico, un señor se estaba convulsionando, mismo que cayó y se produjo una herida en la ceja derecha. Ante ello, el uniformado del ERUM lo suturó y reguló su presión.

Finalmente, Chávez Maldonado manifestó sentirse orgulloso por el trabajo que desempeña, ya que a pesar de que su horario se extiende por la naturaleza de las emergencias, se justifica con la satisfacción de poder ayudar a alguien.

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